Estamos atravesando una temporada de gripe marcada por una mayor circulación de virus respecto a años anteriores, con un aumento evidente de los casos de gripe y de otras infecciones respiratorias.
En entornos profesionales, donde existe contacto frecuente entre personas, uso de zonas comunes y constante compartición de superficies y equipos, este escenario se vuelve especialmente relevante. La adopción de medidas preventivas eficaces es esencial para proteger a colaboradores, clientes y socios, así como para garantizar la continuidad y la seguridad de las operaciones.
Las manos como principal vector de transmisión
Según datos ampliamente reconocidos, más del 80% de los microorganismos se transmiten a través de las manos, lo que convierte a la higiene de las manos en uno de los puntos críticos de prevención de contaminaciones.
El lavado correcto y regular de las manos es una de las medidas más eficaces para reducir el riesgo de transmisión de virus y bacterias. Sin embargo, para que este gesto sea verdaderamente eficaz, no basta con lavarse las manos de forma rápida o incompleta. Todo el proceso debe ejecutarse correctamente, incluyendo la fricción adecuada, el tiempo recomendado y el secado correcto.
¿Sabías que?
- El correcto lavado de manos puede reducir en más de un 42% los casos de enfermedades diarreicas y en aproximadamente un 25% los casos de infecciones respiratorias.
- La higiene de las manos puede realizarse con agua y jabón o, alternativamente, con soluciones alcohólicas, siempre que se apliquen correctamente.
- El uso de soluciones alcohólicas es seguro y eficaz, necesitando alrededor de 30 segundos para una correcta desinfección de las manos.
- El lavado de manos con agua y jabón dura, en promedio, 1 minuto y debe ser siempre la primera opción cuando las manos están visiblemente sucias.
1) Lavado de las manos
La utilización de un jabón adecuado y la fricción correcta de todas las áreas de las manos son fundamentales para eliminar microorganismos. Un error frecuente es el lavado apresurado, que descuida zonas críticas como los pulgares, las uñas y los espacios interdigitales.
Cuando estas áreas no se higienizan adecuadamente, los microorganismos permanecen en la piel, manteniendo elevado el riesgo de contagio y comprometiendo la seguridad de todos.
El tiempo recomendado y la técnica correcta son, por tanto, tan importantes como el producto utilizado.
2) Secado de las manos
El secado es una etapa muchas veces infravalorada, pero las manos húmedas facilitan la transmisión de bacterias. Secar las manos en la ropa debe evitarse, ya que recontamina la piel y anula la eficacia del lavado.
Las toallas de papel desechables se consideran la solución más higiénica, ya que permiten:
- un secado completo;
- la eliminación adicional de microorganismos por fricción;
- la reducción del riesgo de diseminación en el entorno.
El proceso correcto de higiene de las manos incluye siempre:
- Lavado adecuado con el producto indicado
- Fricción completa de todas las áreas de las manos
- Aclarado eficaz
- Secado total con toallas de papel desechables
Completar correctamente este proceso es esencial para garantizar manos verdaderamente limpias y contribuir a entornos profesionales más seguros, saludables y controlados.
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Este artículo se basa en recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de entidades internacionales de referencia en prevención y control de infecciones.