El baño es un espacio propenso a la concentración de gérmenes. Las características asociadas a un baño, como el ambiente cálido y la humedad, son ideales para contribuir al desarrollo de dichos gérmenes. Priorizar una limpieza y desinfección frecuentes y sistemáticas de los baños es importante para eliminar los microorganismos (bacterias, hongos y virus) hasta un nivel que no suponga peligro para la salud humana. La implementación y el cumplimiento de buenas prácticas de higiene y limpieza contribuyen a minimizar la propagación de gérmenes.
La suciedad que puede encontrarse en un baño es de naturaleza inorgánica y orgánica. La suciedad inorgánica comprende los residuos derivados de las aguas duras, como depósitos minerales (por ejemplo, cal), así como los residuos metálicos de óxidos (por ejemplo, manchas de óxido). La suciedad orgánica, por su parte, comprende los residuos grasos. Adecuar la naturaleza de la suciedad a las características del producto es fundamental para alinear la resolución de los desafíos con las expectativas de solución. La gama baño de Mistolin PRO permite una limpieza en profundidad para una acción transversal, desde el desengrasado (productos de carácter alcalino) hasta la eliminación de incrustaciones (productos de carácter ácido).
Los productos de Mistolin PRO son una solución integrada, donde la química, junto con el envase y el pulverizador (si procede), contribuyen a su correcto desempeño. Un pulverizador de espuma confiere una mejor robustez y dispersión del producto, permitiendo una aplicación uniforme. Este accesorio resulta estructural en el caso de fórmulas con espuma activa, como el SANIACTIV HAC-40 Detergente Desinfectante Antical y el LIXIVIACTIV DCM-20 Multisuperficies Higienizante, que favorecen el contacto con las superficies (eficaces incluso en superficies verticales), proporcionando un rendimiento adicional.
La Higiene y Limpieza del WC
Una regla estructural para el éxito de la limpieza e higienización del WC consiste en limpiar siempre desde las zonas más limpias hacia las más sucias (o contaminadas). Esta sencilla buena práctica reduce el riesgo de contaminación cruzada. Además, se recomienda realizar las acciones de limpieza de arriba hacia abajo. Acumulativamente, es importante respetar el tiempo de actuación asociado a cada detergente utilizado, ya que, en el caso particular de garantizar la eficacia de la higienización, es relevante aplicar los productos primero en las zonas de mayor contaminación, intercalando —mientras actúan— otros procedimientos de limpieza, optimizando así el proceso global de limpieza e higienización.
Una referencia de organización convencional es la agrupación del riesgo de contaminación según el denominado «código de colores» aplicado a los paños de microfibra usados en la limpieza e higienización del WC. Los colores de este tipo de paños usados en el WC corresponden habitualmente al rojo, amarillo y azul.
Se ha convenido, en general, que el rojo se aplica a las áreas de mayor riesgo de contaminación cruzada y propagación de infecciones; el amarillo para la limpieza de objetos, superficies y áreas de menor riesgo; y el azul para las áreas de menor riesgo, como zonas comunes y para la limpieza general de superficies.
Paño de microfibra
Una microfibra consiste en un producto textil fabricado a base de fibras ultrafinas que le confieren propiedades superiores al resto de los tejidos. Las microfibras son la garantía de una limpieza en profundidad, lo que les confiere literalmente la capacidad de «arrancar y absorber la suciedad». Las microfibras no dejan pelusas ni hilos, evitando una segunda pasada. Estos paños, con características técnicas propias, están destinados a una limpieza especializada, contando con colores alineados con el código de colores, lo que permite alcanzar el conjunto de ventajas presentadas anteriormente.